27/09/2016

Para Aquela Que Está Sentada No Escuro À Minha Espera

 

Para Aquela Que Está Sentada No Escuro À Minha Espera, o novo livro de António Lobo Antunes, estará disponível nas livrarias a partir de 18 de Outubro.

«Um livro perturbador sobre a memória – ou a perda da memória. Uma velha actriz luta com a idade e as suas contingências, enquanto as recordações do passado invadem os seus dias.»

Em pré-publicação no site da Leyaonline.

Capas: superior, edição normal, capa mole; inferior, edição limitada, capa dura


23/09/2016

Manual de Inquisidores, por Víctor Molinero

En este libro hay voces, un enjambre de voces que crean confesiones - acaso monólogos - para un entrevistador fantasma, que no se ve, que no aparece; acaso eres tú, preguntando por la causa de las cosas, por la razón que motivó que sucediera así. Todas esas voces engendran desde las palabras, desde frases redondas, desde adjetivos recónditos, desde verbos cúbicos; un bosque de huesos que van modelando esqueletos, que van cubriéndose de carne, de venas, manos, brazos, caras y de cabellos, hasta concebir la pequeña multitud de personas que pueblan el libro: gentío o, a veces, chusma, que nace y muere desde la figura de un ministro del dictador portugués Salazar. Ministro moderno con alma de Inquisidor viejo, que decide sobre la vida y la muerte, sobre la tortura o el calabozo en aquel añejo Portugal; hombre que arrastra su figura carnavalesca caída y vencida en su vida privada; que es germen, entonces, de este bosque de personajes que hablan de él y, a la vez, de ellos mismos y de sus propias mentiras, de sus medias verdades, del paso del tiempo, de sus miradas oblicuas, de sus perezas, de sus torpezas inherentes, de sus escasos triunfos… Confesiones que llenan huecos, a veces, como polvo antiguo, otras veces los rellenan con cemento que nace de la mezcla de la mentira y del olvido. En este libro hay puertas abiertas donde ya no entra nadie, hay puertas cerradas donde el pasado se ha quedado allí encerrado, repitiéndose una y otra vez, intentando volver a empezar de nuevo.

Lobo Antunes cuenta, desde la voz de muchos personajes, una visión de sus vidas y la de las personas que los rodearon; en un juego de “relato” de una historia y “comentario” como respuesta a aquel. Los personajes hablan, sí, de ellos mismos y también de un mundo esférico de protagonistas que orbitan alrededor de ese Ministro de Salazar. Recompone esas existencias como si fuera un rompecabezas que debe reconstruirse para ver el conjunto final. La particularidad del libro la pone esa combinación de historias y respuestas que permite ver a los personajes como si cruzaran en medio de dos espejos: por uno se ve su frente, por el otro su espalda, de tal modo que se verán todas las visiones: la triste, la enfadada, la realista y la irónica, hasta configurar una historia casi circular .

“Manual de inquisidores” es la constatación escrita, casi documento notarial, de la podredumbre que rodea a las dictaduras; es la radiografía en la que se ve que la gangrena se extiende por un estrato social y va invadiendo a todas las personas que toca, como un gesto de afirmación de los que sustentan el poder con los pobres, de los importantes con los débiles, de los que se creen que son algo con los que no pueden serlo… aún. Pero ser poderoso, ser hijo de poderosos, ser el amigo o la favorita de los poderosos, no te impide que puedas ser partícipe de su caída, de la mayor de las derrotas; allí donde la ola se ha alzado alta como una casa, es desde donde cae en un hervidero de espumas, maderas podridas y peces muertos. El poder tampoco evita fracasos personales, casi los provoca en ese hartazgo que se produce cuando el pequeño dios, el sátrapa del oeste atlántico,  es visto en zapatillas, con olor a sudor y tabaco pasado, con la baba derritiéndose en su barba. El libro es una oscura visión no solo del hombre como depredador político, es también la mirada sombría, con los ojos bajos, de la vida de las gentes en busca de amor, sea el de pareja, sea el del deseo nunca correspondido. Y es también un manifiesto contra las consecuencias del paso del tiempo, del olvido que lo rodea, y de la soledad que con ello se soporta.

Los universos propios que se mueven en estas páginas se van cruzando, entrechocando, fundiendo, repeliéndose y moviendo a lo largo del tiempo y del tiempo. Esas vidas que cuenta son vistas desde el pasado y el futuro, en lugares diferentes, en situaciones diferentes, en derrotas y victorias, en locuras y verdades, en la dictadura y el revolución, en los calabozos y en los hospitales, en el desprecio y en el amor, en todas esas cosas en las que se debe fijar un narrador para describir la vida; nuestra vida, vuestra vida o la vida de un plenipotenciario, duro y, después, decrépito ministro de una dictadura tan degenerada que pudrió su mundo.

Pero “Manual de inquisidores” es tan oscuro en lo que cuenta en sus temas, en todos esos personajes perdidos, abandonados por la historia, o por su familia, o por el amor, o por la simple vida; es tan cerrado en sus ubicaciones de casas pequeñas y pobres o en casas ricas pero rodeadas de odio, o en la quinta del ministro rica y derrotada a la vez; como hermoso en cómo lo cuenta. Cada una de las partes en las que se divide el libro, esas entrevistas, monólogos o confesiones; son una larga frase en la que aparece la poesía; pero no es esa poesía de rima y verso, ni siquiera es prosa poética, es esa que nace de la combinación exacta de ocurrencias iluminadas, de frases y palabras hermosas, atadas con ideas y visiones extrañamente bellas y rápidamente originales para el tema del que trata. Y en el que, como si un rezo fuera, alguna frase se repite como los misterios de un rosario profano en los que el mundo de cada personaje en ese instante se circunscribiera a esa locución, a esa pregunta o a esa exclamación que va y vuelve en el texto como si fuera las luz de un faro.

Siempre estaré buscando la solución al enigma, el perfecto secreto, por el que las cosas más terribles o las visiones más tristes, pueden ser contadas de la forma más bella; ese contraste que solo se halla en las tormentas en el mar, en los relámpagos más brillantes, en las fauces más abiertas, en algunos cuadros de Caravaggio, en algún Requiem, como el de Fauré; y que aquí aparece, simplemente, en el reverso y en el anverso de unas hojas unidas con pegamento.


por Víctor Molinero
en Libros y Literatura
03.09.2016

15/09/2016

«Até que as pedras se tornem mais leves que a água»

Os 26 livros até 2015, sem os volumes das crónicas (capas das 1ªs edições)

O meu trabalho é escrever até que as pedras se tornem mais leves que a água. Não são romances o que faço, não conto histórias, não pretendo entreter, nem ser divertido, nem ser interessante: só quero que as pedras se tornem mais leves que a água. Em pequeno, à noite, no verão, de luz apagada, ouvia o mar na cama: a mesma onda sempre, ainda hoje a mesma onda a trazer a praia e a levar a praia e, ao levar a praia, eu suspenso do nada sem tocar nos lençóis. A cómoda do quarto estalava de vez em quando, perto do vidro da janela um pinheiro sem fim. Durante o dia tornava-se outra árvore mas conhecia melhor a do escuro, que me interrogava, interrogava

– Tu

até a primeira nuvem cor de laranja do nascimento do dia lhe selar os lábios. Nenhum melro ainda, nem um passo lá fora, o mundo desabitado de gente, o primeiro cão daqui a nada, rente ao muro, a tossir, com um fio de saliva pendurado do queixo. Um desses pobres cães que comem restos de bichos mortos, coçam uma orelha com a pata, vão-se embora a pensar. Do lado da serra um canavial, um sapo grande debruçado no parapeito de si mesmo, severo, a pensar também. Até que as pedras se tornem mais leves que a água. E, a partir desse momento, não escrevo mais. Deixo de existir, claro que deixo de existir: já não sou mais necessário.

Que vida foi a minha, fiz o quê? A casa cresce, o número de degraus da escada do jardim para o primeiro andar aumentam. No lava-loiças um pingo de torneira, de longe em longe, nos pratos. Treme, alonga-se, cai, desaparece. Uma vassoura encostada à parede. O fogão negro, negro. Moscas no fio da lâmpada, as da infância que nunca se foram embora, uma porta a bater lá em baixo. Quem? Antes do sol o horizonte lilás.

Que vida foi a minha para além deste trabalho com as pedras? O sapo deve ter-se movido porque continua parado. Um gato, no muro, lambe a sombra de uma folha da pata, intriga-o não poder engoli-la. Que vida foi a minha? Andei em aulas, andei em hospitais. De vez em quando ia para longe, voltava. Senti-me feliz na Transilvânia, nas montanhas. As pedras tinham menos peso já, por essa altura, mas ainda necessitava de muito tempo porque as palavras demoram a impregnar as coisas, entram devagarinho; a ideia da minha morte começa a parecer-se com a minha morte. Às vezes o meu corpo gela, às vezes uma pedra levanta-se. Faltam muitas, ainda. Quando todas forem mais leves do que a água então sim, podem ler-me, escrevi o que era preciso escrever. Há um livro, pronto há um ano, que sai em outubro, chamado “A última porta antes da noite”, outro a publicar no fim do ano que vem, quase pronto, “Para aquela que está sentada no escuro à minha espera”, ficam a faltar três, que desejo que Deus me dê vida e saúde para fazer e depois calo-me para sempre. As pedras estarão mais leves que a água, o círculo fechado e será possível compreender a unidade do trabalho começado com a Memória de Elefante. O resto são estas cronicazinhas, de que se imprimiram algumas coleções, que não pretendem mais do que distrair as pessoas e que sejam agradáveis de ler. Não gostaria que as coleções fossem republicadas como não gostaria que aquelas que se seguiram aparecessem em volume. Tudo o que quero que permaneça são apenas os livros, nos quais joguei a minha vida, a minha saúde e a minha esperança, e onde julgo haver conseguido o que me propus. No seu conjunto constituem uma única obra. Como disse ao princípio não são histórias, não são romances. São um trabalho de desmedida ambição que levará tempo a ser entendido e acerca do qual me referi sempre de uma forma voluntariamente desajeitada e incompleta. Cada título é uma parte de um todo que deveria idealmente ser lido pela ordem em que os diversos segmentos foram publicados, de modo a compreender-se a sua unidade e a forma como cada um deles se encaixa no todo. Claro que exigem muito do leitor mas exigiram muito mais de mim. Não é uma comédia Humana à Balzac, com todo o respeito que por ele tenho, nem uma Recheche como a de Proust, nem um Decameron. Longe disso. É, na minha cabeça, o Livro Total, e não voltarei mais a este assunto. A partir de agora, mesmo com os tais cinco volumes que faltam, os dois acabados e os três últimos a seguir, apenas eles existirão. Eu pouco importo a não ser para a meia dúzia de pessoas que espero que gostem de mim. Quereria que no futuro a obra fosse publicada sem nenhum prefácio, sem nenhum comentário. Está completa. Qualquer palavra mais, quer minha quer de outra pessoa seria supérflua. E, por estar completa, não faz sentido nenhuma dedicatória em nenhum tomo. O último, em princípio, será publicado em 2020. Depois, se continuar vivo, irei extinguir-me como quando, em criança, comecei: a escrever poemas que desaparecerão no cesto dos papéis conforme aqueles que compunha, menino, em segredo, em silêncio, já sem o meu irmão João, que partilhava o espaço comigo porque há muito tempo que, infelizmente, deixámos de viver no mesmo quarto. Não imaginas mano, as saudades que tenho desse tempo. Se por acaso viesses tudo voltava a ser como dantes: tu a estudares e eu estendido na cama a olhar o tecto, levantando-me para encher páginas de versos que tinha pudor em te mostrar. Sempre achei que isso acabaria por nos acontecer. Anos depois passámos uma noite na casa da praia, no mesmo quarto, nas mesmas camas. Não calculas o que me comoveu estarmos de novo juntos. Acordei antes de ti e fiz-te uma festa na cabeça. Como desde sempre soubemos o que o outro sentia tenho a certeza que te lembras disso. Agora, a esta distância, acho que fomos felizes durante aqueles anos. Não me digas que não para eu não ficar triste.


António Lobo Antunes
crónica na Visão
Agosto 2016

14/09/2016

A opinião de um leitor sobre D'Este Viver Aqui Neste Papel Descripto (Cartas da Guerra)

António Lobo Antunes é, para mim, o maior e melhor autor português contemporâneo; tenho praticamente todos o livros que ele escreveu, já os li quase todos e interesso-me por tudo o que tenha a ver com ele, sua obra e vida. Naturalmente, quando houve toda esta “agitação” em torno do filme realizado pelo Ivo Ferreira baseado neste livro, fiquei curioso e com uma grande vontade de o ver, mas antes de o ver gostava de ler esse famoso livro que serviu de base ao filme. Por sorte possuo o livro que me tinha sido oferecido há tempos mas ainda não o tinha lido. A publicação deste livro é curiosa: apesar das cartas terem sido escritas por António Lobo Antunes à sua primeira esposa Maria José, foram as suas filhas (Maria José e Joana Lobo Antunes) quem as publicaram após a morte da sua mãe, a pedido desta.

António Lobo Antunes, em Janeiro de 1971, com 28 anos de idade, formado em medicina há pouco mais de um ano, casado há menos de seis meses e com a mulher grávida, segue para Angola como alferes médico para cumprir os dois anos de serviço militar em pleno auge da guerra colonial. Como todos os outros militares, embarca no navio Vera Cruz em direcção a Angola e logo no navio começa a imensa escrita da correspondência entre ele e a esposa. Apenas interrompida quando da ida de férias a Lisboa e quando da vinda da esposa e da filha para Angola (quando foi colocado em Marimba em Abril de 1972), sendo retomada no período em que a esposa foi internada em Luanda devido a uma hepatite entre Agosto de 1972 e Janeiro de 1973, terminando nessa altura, quando tem alta e regressa para Marimba para junto do marido, voltando todos para Lisboa em Março de 1973. António Lobo Antunes, quando chega a Angola, é colocado na zona leste do país, na cidade de Gago Coutinho, uma área isolada, junto da fronteira com a Zâmbia onde a guerra era particularmente dura.

Como atrás disse, António Lobo Antunes praticamente desde o primeiro dia iniciou a sua correspondência com a mulher e é essa correspondência que nos é dada a ler, sem qualquer tipo de censura. Nela António Lobo Antunes mostra todo o seu amor e desejo pela esposa, o sofrimento por estar longe, separados por milhares de quilómetros, a saudade e a angústia. Porém, mais que todo esse amor, saudade e desejo, António Lobo Antunes mostra-nos também a guerra, a vida militar em Angola, o stress da guerra, o isolamento, estar constantemente em alerta, não dormir e não conseguir descansar durante dias seguidos, comer mal, não ter água e condições mínimas de higiene, as idas aos aquartelamentos longínquos, participar em acções de guerra, assistir a ferimentos graves e a mortes tanto de um lado como do outro. Apesar de tudo isto, António Lobo Antunes também relata o seu dia a dia, o seu relacionamento com os outros militares, com a sociedade civil (portuguesa e angolana), os seus serviços extras como médico a dar consultas à população, mostra também a sua preocupação com as coisas materiais, a procura de casa em Lisboa para viverem, a falta de dinheiro, os exames da faculdade da esposa e, evidentemente, a sua gravidez, e a relação com a restante família. Também a parte literária não é esquecida. Nestas cartas pede livros, dá a sua opinião sobre esses mesmos livros e autores, e fala já com a sua ironia da vida literária em Portugal, mas acima de tudo vai confidenciando à sua esposa como lhe vai correndo a escrita de um seu primeiro livro.

É um livro muito emocionante, são as palavras de um apaixonado que é colocado numa situação extrema, de separação, isolamento e dureza incomparável, e é ao mesmo tempo duro e assertivo, um testemunho de um período tenebroso que milhares de jovens, tal como António Lobo Antunes, tiveram de atravessar e do qual muitos não regressaram ou então regressaram com feridas profundas, tanto físicas como psicológicas [...].

Recomendo a leitura deste livro, mesmo para quem não aprecie os livros de António Lobo Antunes, é totalmente diferente da sua ficção; aqui foi (e ainda é) a realidade...


por Nuno Martins
13.09.2016

[revisão do texto original por José Alexandre Ramos]

08/09/2016

Colecção ALA-Ensaio: António Lobo Antunes: As Formas Mudadas, por Norberto do Vale Cardoso

A partir de 20 de Setembro estará diponível mais um volume - o sétimo - da colecção ALA Ensaio, dirigida pela Prof.ª Maria Alzira Seixo, e editada pela Texto. É o segundo livro da autoria de Norberto do Vale Cardoso nesta colecção .


«Contemporânea e clássica, certamente multímoda, a obra de António Lobo Antunes é aquela que pretende “mudar a arte da escrita”.

Em António Lobo Antunes: As Formas Mudadas, título que retoma uma das obras que mais tem influenciado a cultura ocidental, as Metamorfoses de Ovídio, percorremos os caminhos da obra que nunca se fixa, que se constrói em avatares constantes, seja nas várias tendências estéticas, nos temas, na mundividência, na sensibilidade, na concepção e/ou composição da escrita, em suma, na sua “poética” (a importância do lateral, dos interstícios, da transfiguração verbal, do indecidível, do fragmentário, do suspenso, da metaficção).

Em António Lobo Antunes: As Formas Mudadas verificamos que a obra de António Lobo Antunes é aquela que se adianta ao seu próprio tempo, mas é, de igual modo, aquela que não desdenha a herança dos clássicos, com os quais contacta em permanência, para “sobreviver ao tempo,
ao ferro e ao fogo”.

Nenhum ensaio estabelece interpretações definitivas – muito menos em literatura. António Lobo Antunes: As Formas Mudadas, volume 7 da Colecção António Lobo Antunes/Ensaio, pretende tão-só interrogar-se sobre os sentidos da arte e, com ela, da vida. Afinal, e parafraseando o próprio António Lobo Antunes, “Como se pode agarrar, digam-me lá, o que constantemente muda?” »

Maria Alzira Seixo

> consulte aqui os outros volumes desta colecção <

Crónica «Nós» com reflexão sobre a sua leitura por Olga Fonseca

Nós Não precisávamos de falar. Como ele dizia – Tu sabes sempre o que eu estou a pensar e eu sei sempre o que tu estás a pensar ...